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Carrasco, un lugar para volver del trabajo y sentirse de vacaciones

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La escritora Denise Caubarrère dialogó con Uruguay Properties sobre la historia y la vida en el barrio “Ayer Carrasco era un lugar lleno de árboles y jardines. Volvías del trabajo y te sentías de vacaciones. Hoy sigue siendo un privilegio. Un lugar donde se respira un aire maravilloso”, dijo Denise Caubarrère, co autora del libro Carrasco, el misterioso encanto de un barrio. En diálogo con Uruguay Properties, Caubarrère reflexionó sobre el presente de Carrasco y recordó la historia del barrio que lleva el nombre de un familiar del prócer José Artigas.

Los terrenos donde hoy se encuentra el barrio pertenecían –en el siglo XVIII- a Juan Sebastián Carrasco, hermano de Ignacia, la abuela de Artigas. El doctor Alfredo Arocena fue conquistado por la belleza de los arenales que le recordaban a las playas del Norte de Francia y las adquirió a principios de 1900. Lo hizo junto a otros dos amigos y le pidieron al paisajista Charles Thays que elaborara un plano del balneario. Thays no era nuevo en este asunto. El paisajista era el director de paseos públicos de Buenos Aires y se abocó a la tarea de diseñar el “balneario jardín”, explica Caubarrère. El plano tenía como centro el Hotel Carrasco, se extendía hasta lo que hoy sería la calle Rivera y rompía con la estructura de damero, tradicional en las ciudades.

El Hotel Carrasco

En 1912 Arocena obtuvo el permiso de la Intendencia Municipal de Montevideo para levantar el balneario. En 1913 comenzaron a construir el Hotel - inaugurado en 1921- y también se realizaron diversas obras. Caubarrère explicó que el ingeniero Capurro hizo la red cloacal y se plantaron pinos y eucaliptos en esta zona húmeda y de bañados. En algunos lugares todavía hoy se puede apreciar la doble fila de árboles de eucaliptos que Caubarrère explica se colocaron para tapar tanto bañado. Además, se hicieron los portones de Carrasco. Le daban un “aire majestuoso” al balneario y eran su puerta de entrada.

“Todo estuvo pensado”, afirma Caubarrère . La escritora vivió su infancia en Carrasco. Recuerda que a finales de 1940 eran pocas las familias que permanecían todo el año en el balneario. “Cuando éramos chicos, en invierno se nos iban todos los amigos”, dijo. Años más tarde se mudó a Pocitos y cuando regresó a Carrasco le preocupó que se destruyeran casas emblemáticas. Fue así que surgió la idea de realizar el libro con residencias testimoniales. Buscó que las personas mirasen “con amor las casas” del barrio.

En la investigación analiza varias residencias entre las que se destaca la casa que fue del doctor Arocena. A Caubarrère una de las edificaciones que le genera curiosidad es la casa Acosta y Lara, ubicada en Costa Rica y Gabriel Otero. Fue construida en 1917 por los arquitectos Vázquez Barrière, Acosta y Lara y Ruano. En la entrada tiene un escudo de “El Grifo”, la criatura mitológica mitad águila, mitad león, que remite a las leyendas del dios griego Apolo y que remonta a las culturas babilónica y persa.

También destaca la casa Morató, construida en 1924 por el noruego Alexander Christophersen en la calle Alberdi. La residencia recuerda a un palacio italiano con dos torres, que tienen la particularidad de que una es cuadrada y la otra redonda. La residencia fue equipada a todo lujo con muebles de la casa Jansen de París y mármoles pirenaicos. Tenía grandes estufas pero en invierno sus habitantes pasaban frío porque, según cuenta Caubarrère , la dueña de casa era muy pulcra y no quería que las paredes de la residencia se llenaran de hollín.

La residencia Real de Azúa es la única de las casas testimoniales que hoy en día sigue siendo casa de veraneo y es la única que queda con diseño colonial. Fue construida en 1926 por el arquitecto Fernando Capurro y le dicen la “casa de los gatos” por la cantidad de felinos que hay en el terreno.

La residencia Strauch es otra de las destacadas. Declarada patrimonio histórico, fue construida en 1930 sobre la Rambla por los arquitectos Vázquez Barrière y Ruano. El año pasado sufrió un incendio pero según Caubarrère los techos se rehicieron perfectamente. Hoy en día pertenece a una empresa y pauta lo que sucede con las residencias de Carrasco. “Las grandes casas se están vendiendo a empresas que tienen el dinero para mantenerlas mejor que una familia”.

Sin embargo, Caubarrère asegura que Carrasco sigue siendo un lugar con “ambiente familiar”.

Desarrollo Inmobiliario

El barrio viene cobrando aun más impulso con el desarrollo edilicio al otro lado del arroyo Carrasco y tendrá otro elemento más de que jactarse cuando se reinaugure el emblemático Hotel Carrasco. Como parte de este desarrollo inmobiliario el proyecto “Embat” cuenta con los Apartamentos que hacen de Carrasco Uruguay un lugar ideal para vivir

Fuente: Uruguay Properties


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